¿Sabías que fui la impulsora de la ley de expropiación para que El Cairo sea un cine público?

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Mi forma de hacer política siempre estuvo enfocada en elevar la calidad de vida de las y los santafesinos. Es por eso que, en mi segunda gestión como Diputada provincial, fui la autora de un proyecto que significó un antes y un después en el ámbito social, cultural y educativo de la ciudad de Rosario: la ley de expropiación del cine El Cairo.

El proyecto, presentado en 2007, salvó a la sala de su desaparición y al edificio de su destrucción que es un símbolo de la cultura de Rosario. Se generó un nuevo espacio para la multiplicación de expresiones culturales ligadas al séptimo arte. Al mismo tiempo, promovió la pantalla grande para producciones de las y los autores santafesinos que históricamente no llegaban a las grandes salas de exhibición. También ayudó a construir una comunidad de fieles espectadores que disfrutan cada fin de semana de encontrarse en el primer cine público.

La iniciativa también marcó un impulso en materia de política cultural para la vida de una ciudad atravesada por dichas expresiones y con escasa disponibilidad de pantalla para las producciones regionales.

El objetivo del proyecto proponía, justamente, preservar la sala de cine pero, a su vez, constituir un Centro de Producción Regional. Lo que estaba en juego no sólo era la preservación de la sala como lugar histórico, como huella del paso del tiempo, sino también la constitución de un centro audiovisual que posibilitara un espacio donde pudieran brindarse diversas actividades relacionadas al cine, no exclusivamente vinculadas a la tarea de exhibición.

De esta manera, desde aquel proyecto, el Cine El Cairo comenzó a dar cabida a alternativas pensadas desde la educación y la formación audiovisual. También permitió entender al cine como lenguaje, como elemento constitutivo y formador de la sociedad. 

Así lo soñamos junto a las y los cinéfilos de entonces: debíamos resguardar un espacio histórico, el único cine en Rosario que todavía conservaba las características tradicionales que mantenía el mobiliario, el arte y el estilo de una época. El Cairo fue abierto en 1913 con otro nombre, y recién en 1955, pudo contar con una amplia pantalla de proyección.

Tras la aprobación de la ley, en diciembre de 2008 el Gobierno de Santa Fe adquirió el edificio e instaló en él el primer cine público de Santa Fe. Su transformación edilicia buscó resaltar y conservar el valor histórico y simbólico a partir de un trabajo “casi arqueológico” para descubrir el “verdadero edificio” oculto detrás de agregados posteriores.

A partir de entonces, las rosarinas y rosarinos pueden disfrutar de un cine que apuesta al espacio como lugar de encuentro. Se construyeron nuevos sanitarios, una Boletería y un Candy Bar. Se realizaron trabajos de restauración sobre la fachada, su tradicional cartel y la cubierta. Se repararon paredes, recomponiéndose ornamentaciones, cortinados, alfombras y butacas. Y se incorporó un completo sistema contra incendio y un equipamiento técnico de proyección totalmente renovado con el objetivo de alcanzar los estándares de calidad de exhibición.

Hoy, El Cairo Cine Público, tal su nombre formal, dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe, es un cine de todas y todos los santafesinos. Un lugar que pone en diálogo producciones legitimadas por un circuito de difusión con otras alternativas y con aquellas narrativas en las que los lenguajes audiovisuales están involucrados.

Gracias a aquel impulso, hoy El Cairo Cine Público, abre el juego a disciplinas, lenguajes y expresiones artísticas y comunicacionales convirtiéndose en un espacio que genera lazos, diálogos e intercambio de ideas, apelando a posiciones críticas en torno a narrativas multiplataforma y a lenguajes audiovisuales y performáticos.

Un espacio plural en su sentido más amplio. Con una misión muy clara desde que fue proyectado: Ser un cine para todos los públicos.

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